Déjame cubrirte de pétalos esta noche,
no sea que nunca más pueda hacerlo.
Déjame rozarte como si no,
a ver si así me reconoces.
El mar sube y me ahoga,
no hay orilla y, ¿sabes?, tengo miedo.
Las olas me golpean una y otra vez,
sé que salvarme es difícil, ¿para qué intentarlo?
¿No quieres vivir para siempre?
Si no lo has probado ¿cómo lo sabes?
Y si no quieres esperarme para siempre
entonces tendré que ser yo quien aguarde tu vuelta.
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