lunes, 15 de junio de 2009

El tren de las 14:20

Me levanto y miro el reloj. Han pasado un par de horas desde que me acosté y aun así me siento nuevo. Es extraño pero bueno, mejor así.

Son las dos de la tarde más o menos. Estoy en la estación. Hoy voy a su ciudad. Quizás tenga que hacerla un poco mía para no sentirme raro allí.

Odio este tren: incómodo, caro... y por qué no decirlo, a veces sucio y huele mal. Hoy es extraño, la gente va muy tranquila, no hay una voz más alta que otra, no huele raro... miro por la ventana y veo el paisaje pasar, rápido, más rápido de lo que yo recordaba, pero aun así por primera vez, puedo verlo todo, como si durante unos segundos se detuviera al pasar yo.

De repente, y sin darme cuenta, hemos llegado. La gente comienza a bajar ordenadamente, es extraño, y yo espero a quedarme solo, como siempre. Nunca me ha gustado hacer fila para bajar y que me empujen.

Y ahí está, la veo por la ventanilla del tren. ¿Qué hace aquí? Sin duda ha venido para recoger a alguien pero no a mí. Bajo sin hacer ruido, sin llamar la atención, fingiendo no haberla visto. Pero ella me ve. Y se acerca. Pongo buena cara, no es que no quiera verla pero ha sido un día raro (bueno pero raro) y esto lo hace más extraño aun... Sin dejarme decir nada sonríe y dándome un beso (en la mejilla, pero un beso al fin y al cabo) me susurra "se puede intentar" y me abraza. Y entonces siento como si una bombilla reventara a milímetros de mis ojos...


Despierto. Sigo en mi casa, en mi ciudad. También es temprano pero esta vez sí que me siento cansado.

Voy a la ducha y mientras dejo que el agua me caiga por encima recuerdo el sueño con tal detalle que pareciera que estoy ahí. De hecho ha sido tan real que, a pesar de no creer en sueños premonitorios, me pregunto si no ocurrirá. A decir verdad sé que es imposible que ocurra tal como lo he visto. Sonrío, o eso creo: "bueno, si no viene tampoco será tan grave... al fin y al cabo, prácticamente no llevo equipaje."

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