Siempre preguntas cómo estoy,
quieres saber si vivo sin ti,
si me encuentro con fuerzas.
Y lo repites una y otra vez,
un bien no te sirve.
Quieres saber cómo me encuentro,
si te echo de menos y si no tropiezo demasiado.
Y sin embargo eres tú la que calla y escucha,
la que habla sin aguantar la mirada
y mira tras de mí o cuenta las baldosas.
Y es tu voz la quieta y casi ahogada,
la que parece no atreverse a decir algo,
mientras tu sonrisa ya no está,
Y si te rozo saltas como herida, como si quemase.
Y al final te despides como si nada,
como si nos viéramos mañana.
Y ya sólo tiene sentido que, por una vez,
sea yo el que pregunte;
¿de verdad estás bien?
lunes, 27 de julio de 2009
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